Gran despliegue de seguridad en Londres para la coronación de Carlos III

La operación de seguridad, conocida como "Operación Orbe Dorado", contará con la ayuda de otros cuerpos del Reino Unido y se desplegará durante toda la semana. Además, se utilizará tecnología de reconocimiento facial para vigilar a las masas durante la celebración.

Después de casi 70 años desde la última coronación, el pueblo británico se prepara para presenciar la coronación del príncipe Carlos III. La ceremonia, que tendrá lugar el 6 de mayo, contará con un despliegue de seguridad impresionante, conocido como «Operación Orbe Dorado». La Policía Metropolitana de Londres (Met) ha movilizado a 30.000 agentes, la mayor movilización de personal en décadas, incluyendo centenares de agentes de otros cuerpos del Reino Unido, como la Policía de la Ciudad de Londres, la del Valle del Támesis y la de ferroviaria.

La operación de seguridad está diseñada para garantizar la seguridad del evento, con agentes en el recorrido de la procesión, personal para gestionar las aglomeraciones y los cortes de carreteras, proteger a las personalidades participantes y llevar a cabo registros con equipos especializados. También se utilizarán miembros de la unidad canina, la de armas de fuego, apoyo marítimo y la Policía Especial preparada para responder a cualquier incidente o delito.

La Met ha dejado claro que no tolerará «ningún tipo de perturbación» y actuará «con firmeza frente a todo aquel que intente socavar la celebración». Además, se utilizará tecnología de reconocimiento facial en el centro de Londres para vigilar a las masas durante la celebración de la coronación. Las Fuerzas Especiales también estarán en alerta como parte del Mecanismo de Defensa Antiterrorista del Reino Unido, con helicópteros Blue Thunder 2 preparados en caso de ataque.

El príncipe Carlos y Camila viajarán en la carroza del Jubileo de Diamante desde Buckingham hasta la abadía de Westminster, donde se celebrará la ceremonia. Tras la liturgia, los dos monarcas regresarán al palacio para saludar desde el balcón a sus súbditos. El despliegue de seguridad se llevará a cabo al mismo tiempo que entra en vigor una nueva Ley de Orden Público que amplía los poderes de la Policía británica ante protestas y manifestaciones. La norma establece penas de hasta seis meses de cárcel y multas ilimitadas para quienes se encadenen a objetos o edificios como medida de protesta, y doce meses para aquellos que molesten «en infraestructuras clave como carreteras, aeropuertos y vías de tren». La Policía también podrá registrar a personas identificadas como potenciales manifestantes con intenciones de «provocar interferencias graves» en el espacio público.

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