La coronación de Carlos III

La coronación ha sido un evento lleno de tradición, pompa y extravagancia, que ha dejado imágenes impresionantes. Durante la ceremonia, Carlos III ha mostrado emociones y ha dejado claro su deseo de integrar diferentes religiones y culturas para visibilizar la diversidad del Reino Unido.

La coronación del nuevo rey de Gran Bretaña, Carlos III, ha sido un evento majestuoso lleno de tradición, pompa y extravagancia, que ha dejado imágenes impresionantes tanto en la Abadía de Westminster como en la procesión hasta Buckingham. A pesar de la lluvia que ha caído en Londres, miles de británicos se han lanzado a las calles para arropar al nuevo monarca.

Durante toda la ceremonia, Carlos III ha mostrado emociones, algo que contrasta con su madre, Isabel II, conocida por mantener la compostura en todo momento. Después de colocarle la corona de San Eduardo, el orbe y el resto de símbolos reales, el nuevo rey se ha mostrado embriagado por la emoción, dejando claro que por mucho que haya pasado setenta años esperando ese momento, los nervios siguen intactos como el primer día.

El deseo del rey de integrar diferentes religiones y culturas para visibilizar la diversidad del Reino Unido se hizo evidente durante la ceremonia, donde se escuchó un coro góspel y un canto en galés, y se tocó música ortodoxa en honor al padre de Carlos III, Felipe de Edimburgo, de origen griego.

El príncipe Guillermo ha protagonizado uno de los momentos más emotivos de la ceremonia cuando se arrodilló ante su padre para jurarle lealtad y rendirle pleitesía. Carlos III ha roto la tradición al querer que solo sea su heredero quien haga el juramento, dejando claro su intención de dar protagonismo a su sucesor desde el principio.

La princesa de Gales, Kate Middleton, ha hecho un homenaje a la reina Isabel II y a su suegra, Diana de Gales, luciendo un collar de diamantes que fue un regalo del rey Jorge VI a la entonces princesa Isabel, y unos pendientes de diamantes y perlas que solía llevar Diana. El príncipe Harry ha viajado solo desde California para asistir al evento, mientras que su esposa Meghan Markle y sus hijos se han quedado en Estados Unidos.

La reina consorte, Camilla Parker-Bowles, también fue coronada junto a su esposo. A pesar de algunos contratiempos en su llegada a la Abadía de Westminster debido a los nervios y la lluvia, Camilla se mostró satisfecha y cómoda después de la ceremonia. Sin embargo, llamó la atención su momento curioso cuando fue coronada con la corona de la reina María, la abuela de Isabel II, y estuvo varios segundos tocándose el pelo y colocándose el flequillo.

La princesa Ana también dejó su marca en la ceremonia, guiando a caballo la procesión detrás del carruaje de los reyes. Era la primera vez que una mujer asumía este papel, siendo elegida personalmente por su hermano para desempeñar la labor de protectora o guardaespaldas del monarca en su gran día.

Por último, el príncipe Luis volvió a ser el protagonista involuntario del evento, con sus gestos, muecas y bromas, ganándose el cariño de todos. Desde la abadía hasta el balcón, el hijo pequeño de los príncipes de Gales dejó las imágenes más simpáticas de la mañana. Bostezando en varias ocasiones y compartiendo confidencias con su hermana Carlota en la abadía, Luis también llamó la atención con su particular forma de saludar y sus aspavientos una vez en el balcón.

En definitiva, la coronación de Carlos III fue un evento lleno de simbolismo, tradición y emoción, que quedará para la posteridad. El nuevo monarca se mostró cercano, comprometido y dispuesto a seguir integrando la diversidad y riqueza cultural del Reino Unido en su reinado. 

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