Publicitamos y engañamos

El concepto de publicidad engañosa existe incluso en el vocabulario no letrado. Justamente por eso, es altamente interesante definir bien el concepto, ver cómo está regulado y qué podemos hacer como usuarios. No obstante, como ya deduciréis, es muy complicado hacer frente a los grandes  empresarios.

La publicidad engañosa se refiere a una práctica desleal en el ámbito comercial en la cual se promocionan productos, servicios o información de manera falsa, engañosa o que induce a error al consumidor. Esta práctica tiene como objetivo principal persuadir al público objetivo para que tome decisiones de compra basadas en afirmaciones o representaciones que no son verdaderas, completas o que ocultan información relevante.

En términos legales, la publicidad engañosa se considera una violación de las normas de protección al consumidor y de la competencia leal. En muchos países, existen leyes y regulaciones específicas que prohíben y sancionan esta conducta. Estas leyes suelen establecer criterios para determinar cuándo una publicidad se considera engañosa, así como las consecuencias legales y las medidas que se pueden tomar para prevenir o remediar los efectos negativos de la misma. En España tenemos una regulación esparcida por gran parte del Ordenamiento Jurídico. En primer lugar, encontraremos la  Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (Ley 3/2014, de 27 de marzo). Esta ley establece los derechos y obligaciones de los consumidores y usuarios en España. En su Capítulo II, se regulan los derechos de los consumidores en relación con la publicidad y las prácticas comerciales. Se prohíbe la publicidad engañosa y se establecen las consecuencias legales correspondientes.

Luego hallaremos la Ley de Competencia Desleal (Ley 3/1991, de 10 de enero). Esta ley regula las prácticas comerciales desleales, incluida la publicidad engañosa, que puedan afectar la competencia y los intereses de los consumidores. Establece los criterios y procedimientos para la protección de la competencia leal y la defensa de los consumidores.

Ley de Publicidad (Ley 34/1988, de 11 de noviembre): Esta ley regula la actividad publicitaria en España. Contiene disposiciones específicas sobre la veracidad y legalidad de la publicidad, así como los derechos de los consumidores. Establece las normas generales para la protección de los consumidores frente a la publicidad engañosa.

Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico (Ley 34/2002, de 11 de julio): Esta ley regula el comercio electrónico y la publicidad en línea. Contiene disposiciones específicas sobre la información que debe incluirse en la publicidad en línea, así como la responsabilidad de los prestadores de servicios de la sociedad de la información en relación con la publicidad engañosa.

Además de estas leyes, existen normativas específicas relacionadas con sectores o productos particulares, como la publicidad de alimentos, bebidas alcohólicas, medicamentos, productos financieros, entre otros. Estas normativas complementan la regulación general y establecen requisitos adicionales para la publicidad en esos ámbitos.

En España, como consumidor, cuentas con diversos derechos frente a la publicidad engañosa. Estos derechos están protegidos por la legislación española de protección al consumidor, principalmente la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, tal y cómo hemos comentado anteriormente. A continuación, se mencionan algunos de los derechos más relevantes:

Derecho a la veracidad y transparencia

Tienes derecho a recibir información veraz, clara, objetiva y fácilmente comprensible en la publicidad. La información proporcionada no debe inducir a error ni ocultar datos relevantes sobre los productos o servicios ofrecidos.

Derecho a la protección contra la publicidad engañosa

Tienes derecho a estar protegido contra la publicidad que sea engañosa, falsa o que induzca a error. La publicidad no debe contener afirmaciones falsas, exageradas o que puedan generar confusión en los consumidores.

Derecho a la publicidad comparativa justa

En caso de que se realicen comparaciones con productos o servicios de la competencia, tienes derecho a que estas comparaciones sean objetivas, verificables y no denigrantes. La publicidad comparativa debe basarse en datos objetivos y no inducir a error a los consumidores.

Derecho a la rectificación y compensación

Si como consumidor resultas perjudicado por publicidad engañosa, tienes derecho a exigir la rectificación de la información falsa o engañosa. Además, en algunos casos, podrías tener derecho a una compensación por los daños y perjuicios sufridos.

Derecho a la información previa y transparente

Antes de realizar una compra, tienes derecho a recibir información completa sobre las características del producto o servicio, el precio, los gastos adicionales, las condiciones de venta, entre otros aspectos relevantes. Esta información debe estar claramente indicada en la publicidad.

Derecho a la protección contra prácticas comerciales desleales

Además de la publicidad engañosa, tienes derecho a estar protegido contra otras prácticas comerciales desleales, como la publicidad agresiva, la publicidad encubierta o la publicidad comparativa que denigra injustificadamente a otros productos o servicios.

Defendernos ante la publicidad engañosa

En España, si has sido víctima de publicidad engañosa y deseas presentar una reclamación judicial, a modo de demanda o querella, según la naturaleza de los hechos y los daños, deberemos, en primer lugar, recopilar evidencias. Deberemos reunir toda la evidencia disponible que demuestre que has sido objeto de publicidad engañosa. No hay inversión en la carga probatoria, así que, deberemos incluir en la reclamación los anuncios impresos, folletos, capturas de pantalla de sitios web, correos electrónicos, recibos de compra, entre otros documentos relevantes. También es recomendable mantener un registro detallado de las interacciones que hayas tenido con la empresa o proveedor.

Luego, deberemos hacer siempre una reclamación extrajudicial. Antes de iniciar un proceso judicial, es necesario realizar una reclamación extrajudicial. Esto implica enviar una carta de reclamación a la empresa o proveedor responsable de la publicidad engañosa. La carta debe incluir detalles del caso, la evidencia recopilada y una solicitud de resarcimiento o compensación.

Si la reclamación extrajudicial no tiene éxito o no recibes una respuesta satisfactoria, puedes acudir a los organismos de protección al consumidor en tu comunidad autónoma o, mejor dicho a los Organismos de protección al consumidor. En cada Ayuntamiento encontraremos el servicio OMIC (Oficina Municipal de Información al Consumidor). Es gratuito y sólo tienes que llamar para que te atiendan. Este servicio ofrece una mediación entre la empresa infractora y el consumidor y, además, tienen la protestad de pedir el inicio de un procedimiento sancionador.

Finalmente, si no hay suerte, se deberá ir a juzgado, siempre presentado la demanda en el juzgado de primera instancia o mercantil de dónde se halle el demandante, dado que existe el foro de protección y, con ello, la inversión de la regla general de jurisdicción.

Casos importantes de publicidad engañosa

Font-Vella

El primero de los casos de publicidad engañosa en España que vamos a destacar fue en 2011 y tuvo como protagonista a la empresa Font Vella. La marca difundió un anuncio en los medios de comunicación en el que promocionaba una garrafa de agua ecoligera. En el anuncio se afirmaba que era “la primera hecha con plástico reciclado“. Sin embargo, la botella no estaba echa íntegramente con plástico reciclado, ya que contenía un 25% de este material. Por ello, la organización de consumidores de Cataluña puso una reclamación ya que el mensaje llevaba a confusiones.

Volkswagen

Fue uno de los mayores escándalos de la publicidad, ya que la marca alemana mintió sobre la contaminación que aportaba el producto. Dijeron que sus vehículos tenían unos niveles de emisiones de gases contaminantes muy bajos. Pero más tarde se descubrió que habían instalado un software para distorsionar los resultados en los controles medioambientales y que, en las emisiones de sus vehículos eran 40 veces superiores a lo que afirmaban.

Nutella

La publicidad engañosa en el sector alimentario también es muy frecuente. En sus anuncios afirmaban que un bocadillo de Nutella era un desayuno equilibrado y saludable para los niños. Sin embargo, posteriormente se descubrió que sus productos superaban ampliamente las calorías permitidas. Como consecuencia, la marca fue sancionada con una multa de tres millones de euros.

Coca-Cola

En una de estas ocasiones, la marca realizó una campaña publicitaria donde afirmaba que las calorías que contiene una lata de Coca-Cola se podían quemar bailando 10 minutos o riendo 75 segundos, lo cual, naturalmente, era falso.

¿Quieres leer sobre otros casos que han sido bastante mediáticos? ¡No olvides pasarte por nuestra sección Casos!

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