La propiedad intelectual

Hemos escuchado hablar mil veces de la Propiedad Intelectual como concepto. Pero claro, ¿sabemos realmente lo que significa o lo que implica? Conozcamos un poco el ABC de este concepto jurídico, donde lo encontramos, como se legisla y que cositas están protegidas por este maravilloso marco legal.

Para comenzar, hagamos una definición fácil y rápida de lo que estamos hablando: la propiedad intelectual está integrada por una serie de derechos de carácter personal y/o patrimonial que atribuyen al autor y a otros titulares la disposición y explotación de sus obras y prestaciones. ¡Genial! Con esta definición ya podemos saber que, cuando hablamos de Propiedad Intelectual, básicamente hablamos de una forma generalista en los derechos del autor. O de la autoría de las cosas, en su amplia mayoría. Aunque claro, esto no lo es todo. Así que, como buenos juristas, deberemos usar la ley para conocer un poco más en profundidad que es la Propiedad Intelectual.

El marco legal es el texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril. Más de 20 años de una Ley que sigue vigente. Veamos ahora exactamente qué protege la Ley de Propiedad Intelectual:

La propiedad intelectual protege las creaciones originales literarias, artísticas o científicas expresadas en cualquier medio, tales como libros, escritos, composiciones musicales, obras dramáticas, coreografías, obras audiovisuales, esculturas, obras pictóricas, planos, maquetas, mapas, fotografías, programas de ordenador y bases de datos. También protege las interpretaciones artísticas, los fonogramas, las grabaciones audiovisuales y las emisiones de radiodifusión.

Pudiendo conocer en profundidad qué está protegido, nos salta la alarma con una de las palabras que se han añadido a la descripción. Juguemos a las adivinanzas ¿Qué palabra o concepto es la más determinante? Haz una pausa aquí, jurista. Vuélvete a leer el texto de nuevo. Estoy segura de que acabas de adivinar que el concepto “original” es clave para entender qué protege esta Ley. Por tanto, si lo original es lo protegido, aquello que no sea “original” no lo estará. Esto, aunque parezca una lógica deductiva muy tonta, es realmente importante.

Así que, vayamos a conocer, con más profundidad, realmente que se excluye, por tanto, de la protección de la Propiedad Intelectual. Como ya hemos adivinado, se excluyen las ideas no originales, los procedimientos, métodos de operación o conceptos matemáticos en sí, aunque no la expresión de los mismos.

Y, aunque puedan ser originales, la Ley de Propiedad Intelectual también excluirá las disposiciones legales o reglamentarias, sus correspondientes proyectos, las resoluciones de los órganos jurisdiccionales y los actos de los organismos públicos, así como las traducciones de dichos textos.

Ahora, que ya sabemos que es la Propiedad Intelectual, como está legislada y qué protege, nos vamos a tener que hacer, necesariamente la pregunta de ¿Por qué es necesario proteger la propiedad intelectual? Los derechos de propiedad intelectual otorgan además del reconocimiento a los creadores, la retribución económica que les corresponde por la realización de sus obras y prestaciones. Es también un incentivo a la creación y a la inversión en obras y prestaciones de la que se beneficia la sociedad en su conjunto.

Pero claro ¿Cuándo se otorga el reconocimiento de una obra y el poder otorgado al autor? Porqué claro, como sabemos, la creación de alguna cosa pasa por un proceso largo y, la duda que tenemos principalmente es cuando el autor puede ejercer su derecho de autoría ante su creación.

No obstante, la misma Ley nos responde que las obras se protegen desde el momento de su creación, recibiendo los titulares la plena protección de la ley desde ese momento y sin que se exija el cumplimiento de ningún requisito formal.

Sabiendo eso, será importante que contextualicemos la Propiedad Intelectual dentro de nuestra actualidad. Y es que internet y las nuevas tecnologías, sin duda, han venido para quedarse. Y claro, con la rapidez de compartición de productos vía Internet, nos cabe preguntarnos si realmente existen medidas tecnológicas de protección frente a la Propiedad Intelectual. Pues aquello que no se protege no podrá ser fruto de garantías, como ya sabemos.

propiedad intelectual, patentes

Las medidas tecnológicas se pueden definir como los instrumentos que están destinados a impedir o restringir al usuario de obras o prestaciones protegidas que no cuente con la pertinente autorización, la reproducción, comunicación pública, etc. de ellas. Lo que no pueden impedir las medidas tecnológicas a los usuarios de los derechos de explotación es disfrutar de algunos de los límites impuestos a los derechos de explotación. Estos límites impuestos por razones de tipo social, cultural, de seguridad nacional, etc. permiten a los usuarios-beneficiarios que puedan utilizar en determinados casos los derechos de reproducir, comunicar, distribuir, etc. sin requerir la pertinente autorización a sus respectivos titulares.

Toda vez que la aplicación de las medidas tecnológicas puede en la práctica desvirtuar alguno de los límites impuestos a los derechos de explotación de los titulares de derechos de propiedad intelectual, ha sido necesario establecer que estos últimos faciliten los medios para que los beneficiarios de esos límites disfruten de los mismos. Cuando los titulares no faciliten estos medios voluntariamente, los beneficiarios de esos límites podrán acudir a órganos jurisdiccionales a los fines de hacer efectivos el cumplimiento de dicha obligación.

Materialicemos un poco la información aquí vertida y hablemos de las patentes. A día de hoy, el marco legal e institucional de las patentes en España consta de tres niveles, diferenciados por el ámbito territorial en el que tienen vigencia.  Por una parte, contamos con las patentes OEPM. Esto es, registradas ante la Oficina Española de Patentes y Marcas (organismo autónomo del Ministerio de Industria que concede protección a los titulares de las distintas modalidades de propiedad industrial); su ámbito de validez es exclusivamente nacional.

En segundo lugar, tenemos las patentes EPO. Éstas son aprobadas (tras un procedimiento único de solicitud) por la Oficina Europea de Patentes a través de sus equivalentes nacionales en todos los estados de la UE, así como en otros países del entorno que también suscriben el Convenio sobre la Patente Europea, y su reconocimiento se circunscribe a esos 32 países.

Finalmente, existen las patentes PCT. Esto es, aquellas que se acogen al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT, por sus siglas en inglés) y que son por tanto de aplicación en los países firmantes (a día de hoy, 148 repartidos por todos los continentes). Las gestiona la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual).

Pero ¿En España somos de patentes?

Desde que comenzó la crisis económica de 2008, España no ha hecho sino reducir cada año su número de patentes solicitadas, mostrando una tendencia decreciente sostenida desde 2009 hasta 2013 (último año del que disponemos de datos). Según los datos del estudio “El sistema de patentes 2014” de la Online Business School, globalmente los inventores y compañías españoles solicitaron ese último año el registro de 2.476 patentes. Para contextualizar esa cifra, la compañía que más innovaciones registró (la surcoreana Samsung) solicitó 357 patentes más: 2.833.

Conoce un caso muy reciente y popular sobre la propiedad intelectual: el personaje de Sanji, en la serie live action de One Piece, producida por Netflix , quien se dobla a sí mismo en su versión española con su acento natural canario.

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